María Domínguez

María Domínguez fue la primera alcaldesa durante la Segunda República, es decir, la primera alcaldesa en la historia democrática española. Fue también una de las pocas firmas femeninas que aparecen en los periódicos españoles de principios del siglo XX. Pero, a diferencia de sus ilustres contemporáneas (Victoria Kent, Clara Campoamor, Hildegart Rodríguez…), con quienes compartió ideas en pro de la igualdad entre clases y sexos, María Domínguez no desembocó en esas ideas desde una cómoda cuna ni desde refinados colegios elitistas.

María Domínguez (1882-1936) nació y creció en la humildad económica. Trabajó duro en labores ingratas y descubrió que podía ser pobre pero no analfabeta. Primero aprendió a leer, luego estudió mientras se ganaba el sustento haciendo medias a máquina, y más tarde opinó y escribió, al tiempo que defendía una enseñanza pública de calidad

María Domínguez publicó artículos en El Ideal de Aragón, en El País y en el socialista Vida Nueva. En 1934 publicó su libro “Opiniones de Mujeres”, que es en realidad un compendio de cuatro conferencias con prólogo de Hildegart Rodríguez. El libro fue publicado en 1934 por la Editorial Castro de Madrid y en él se recogen los siguientes textos: «Feminismo», «La mujer en el pasado, en el presente y en el porvenir», «El socialismo y la mujer» y «Costa y la República».

María Domínguez vivió otra época, pero también padeció los malos tratos. Los padeció pero no los asumió: abandonó a un marido impuesto, fue perseguida por ello y tachada de libertina. Defendió la República como sistema garante de las libertades y como instrumento transformador de la sociedad. Demasiadas osadías para una mujer de aquellos tiempos: fue fusilada en septiembre de 1936, en medio de ese terror caliente del verano del 36, y sus restos descansan hoy al pie de un ciprés del cementerio de Fuendejalón (Zaragoza).

Su trayectoria y su persona fueron silenciadas durante décadas. Quedó en el olvido. Solo en 1999 la Diputación Provincial de Zaragoza le concedió a título póstumo la medalla de Santa Isabel de Portugal.

 

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